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Marcha interreligiosa en Rio denuncia aumento de intolerancia en Brasil

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Miles de personas de todos los credos denunciaron ayer en Rio de Janeiro un creciente clima de intolerancia religiosa en Brasil, que se manifestó en los últimos tempos en agresiones contra adeptos de cultos de origen africano.

“Somos iguales ante la ley y ante los ojos del Creador”, afirmaba una pancarta colgada de uno de los dos camiones de sonido que animaron a lo largo de la playa carioca de Copacabana la 10ª Caminata en Defensa de la Libertad Religiosa.

“Nuestro país es laico, pero estamos volviendo al tiempo de la inquisición”, se indigna el Doté (sacerdote) Adriano, de la rama Sogbô del candomblé, rodeado por un grupo de hombres y mujeres vestidos de blanco.

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Fieles del candomblé y el umbanda, dos cultos impregnados por las creencias de los antiguos esclavos africanos, han sido víctimas últimamente de agresiones por parte de traficantes de las favelas convertidos a alguna de las iglesias neopentecostales que desde hace décadas florecen en el país.

Dos videos en los que se ve a los agresores obligando a religiosos a destruir imágenes de sus “terreiros” (lugares de culto) tuvieron gran repercusión en las redes sociales.

Esos hechos incrementaron la preocupación sobre las tensiones sociales y religiosas, en una ciudad gobernada desde enero por el alcalde Marcelo Crivella, obispo licenciado de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), una de las principales denominaciones evangélicas.

El cardenal Orani, arzobispo católico de Rio, llamó a participar en la marcha, al igual que representantes judíos, musulmanes, budistas, espiritistas y de varios de los cultos que componen esta nación que se sueña unida en sus contrastes raciales, culturales y religiosos.

Los autores de agresiones “son minoritarios” entre los protestantes y suelen actuar “bajo la influencia de algún líder local”, afirma Edson Garcés, un fiel bautista de 30 años, habitante de la Baixada Fluminense, una región periférica de Rio con fuerte presencia neopentecostal.

Según el servicio de denuncia telefónica de abusos contra los derechos humanos, en 2016 se señalaron 79 casos de intolerancia religiosa en Rio, un aumento de 119% respecto a 2015.

Tan solo entre julio y la semana pasada, hubo 32 denuncias, de acuerdo con un informe del semanario ISTOÉ.